Para ser adultos sanos, todos los profesionales de la salud estamos de acuerdo en que es importante sentar unas bases de alimentación saludable desde la niñez. El primer contacto que tiene un/a niño/a con un alimento es la lactancia materna. Sabemos que cubre las necesidades y lo protege contra infecciones, además de otros beneficios en los que no entraremos en este post, pero que sin duda son de gran importancia. Por ello, en NutriVida, queremos hablar de la alimentación infantil.

A partir de los 6 meses, generalmente, comienza la alimentación complementaria, el primer encuentro entre un bebé y los alimentos que disfrutará el resto de su vida. Este proceso se lleva de forma pausada, introduciendo poco a poco los distintos grupos de alimentos, progresión de texturas, observando la reacción y atentos a cualquier alergia. Esta etapa es importante porque enseñamos a llevar los alimentos a la boca, masticar y tragar, pero además es importante porque también enseñaremos a saborear los alimentos.
calendario alimentación complementaria

Es la ventana de oportunidad para enseñar al bebé el sabor real de los alimentos, sin azúcares, sal, ni aditivos añadidos que potencien los sabores y confundan su paladar.

Finalizada esta etapa la alimentación será cada vez más cercana a la de los padres, hasta que esté preparado para comer de todo tal cual se prepara en casa. Usualmente coincide con el comienzo en la guardería y la preparación de las primeras meriendas. Este momento es crucial para mantener la conducta alimentaria adquirida en el hogar, entramos en la preparación de las meriendas y el primer contacto con alimentos procesados (posiblemente en actividades lúdicas del centro o fiestas infantiles).

En el caso de las meriendas, la recomendación es mantener los alimentos naturales, como las frutas, como opción principal. Podemos alternar con alguna opción preparada en casa, como una tortilla (si ya consume huevos) o cereales hechos, como los mueslis, para acompañar un yogur natural. Lo mejor es mantener a raya los yogures de sabores o con añadidos, los productos de galletería y bollería , ya que suelen tener grandes cantidades de azúcar y grasas industriales, innecesarias para el desarrollo y crecimiento de un niño/a.

No debemos tener miedo a cambiar e innovar para las meriendas, no necesitamos una gran cantidad de tiempo para hacer estos cambios y la inversión de ese tiempo la ganaremos en salud.

Las necesidades de un/a niño/a, sin ninguna patología, son básicas. Necesita que su alimentación este basada en verduras y frutas, de todo tipo, crudas y cocinadas. Estos grupos pueden incluirse fácilmente en cualquiera de las comidas, o en todas, preferiblemente. A partir de allí el resto de grupos como proteínas (animales o vegetales) y cereales, de origen natural, mejor que sean preparados en casa.

Por otro lado cuando hablamos de alimentación infantil, tenemos que hacer hincapié en los alimentos no recomendados. Digo esto, porque diariamente la población infantil se ve bombardeada por publicidad de alimentos nocivos para su salud disfrazados de “alimenticios” o “necesarios para su crecimiento”. Este es el problema principal, actualmente los niños están recibiendo gran cantidad de productos que no cumplen ninguna función nutritiva, lo que seguramente traerá consecuencias al llegar al período de adultez, sino antes.

Entre los ingredientes que están usándose masivamente para la fabricación de alimentos tenemos el azúcar y las grasas industriales. Esto se hace para ganar palatabilidad y hacer que un alimento tenga sabores intensos que provoquen consumirlos con frecuencia.

La buena noticia es que en junio de 2016 la FDA (Food and Drug Administration) ha dado un tiempo de tres años para que la industria alimentaria deje de utilizar las grasas trans (grasas parcialmente hidrogenadas http://www.elcorreogallego.es/tendencias/ecg/peligros-aceite-palma/idEdicion-2017-01-17/idNoticia-1036914/) para la fabricación de alimentos, ya que no están reconocidas como seguras. Estos son pasos que llevarán a las empresas a cambiar un ingrediente tan dañino, pero no debemos olvidar que nosotros como consumidores también tenemos voz. Cuando compramos un producto le decimos al fabricante que eso es lo que queremos, de igual forma lo hacemos cuando dejamos de comprar, no provocaremos que cierre la empresa, sencillamente cambiaran ingredientes o métodos de producción para seguir vendiendo.

En todo caso, lo que debemos tener en mente, es que la alimentación infantil debe ser natural y poco procesada, de esta forma daremos herramientas a su organismo para crecer fuerte y con un sistema inmune resistente. Además que disminuiremos considerablemente las posibilidades de una enfermedad crónica en su adultez.

Los productos que se están usando actualmente para complementar las comidas de los niños, en la mayoría de los casos, son alimentos pobres nutricionalmente y ricos energéticamente, un producto lleno de calorías vacías que solo ayuda a aumentar las tasas de sobrepeso y obesidad infantil. Así que queda de nuestra mano cambiar esa tendencia y recuperar la preferencia por alimentos reales en nuestra dieta.