La diabetes, junto con la obesidad, es uno de los principales problemas de las sociedades más avanzadas. De hecho, según un estudio realizado en el año 2012, aproximadamente 5,3 millones de españoles están afectados por esta patología.

Dentro de todas las personas afectadas por esta dolencia alrededor del mundo, hay un colectivo que nos preocupa especialmente: los niños. Está aumentando peligrosamente la cantidad de niños con diabetes, probablemente ligado al incremento de obesidad infantil.

Antes de nada, vamos hablar un poco de lo que es la diabetes. La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica caracterizada por niveles de glucosa en sangre (glucemia) elevados. ¿A qué se puede deber esto? Es importante saber que la diabetes puede ser tanto por ausencia de insulina o por que los receptores de cada célula impiden su acción.

Pongamos un ejemplo para entender mejor lo que sucede en nuestro cuerpo con la glucosa, insulina, etc en una situación normal. Cuando comemos una manzana, por ejemplo, gracias a todos los procesos que tienen lugar durante la digestión, obtenemos glucosa. Esta glucosa estimula las células β del páncreas para que liberen insulina. La insulina es la que permite que cada célula pueda usar la glucosa para obtener energía.

En el caso de la diabetes, al no producirse insulina o no responder a su acción, los niveles de glucosa en sangre aumentan, pudiendo provocar problemas en diversos órganos: ojos, riñones, nervios, corazón, vasos sanguíneos…

Existen 2 tipos diferentes de diabetes mellitus: la tipo I (antes conocida como infanto-juvenil) y la tipo II (antes conocida como “la del adulto”). Cabe decir que está clasificación empieza a no ser del todo válida debido al incremento de diabetes tipo II en niños.

La diabetes tipo I

Parece no estar relacionada con el estilo de vida (aunque este aumentando actualmente). La mayoría de los casos, se deben a un proceso autoinmune que afecta a las células β del páncreas. Todos los pacientes con este tipo de diabetes, deben tratarse con inyecciones de insulina.

La diabetes tipo II

Es la que más preocupa, tanto desde el punto de vista epidemiológico como nutricional. Representa un 90% de todos los casos de diabetes; no es debida a una ausencia de insulina, sino que nuestro cuerpo se vuelve “resistente” a ella. En este caso, si que está íntimamente ligada con el estilo de vida; de hecho, uno de los factores de riesgo más importantes es el exceso de peso. Por eso, en este caso, la prevención es muy importante.

Algunos síntomas que deberían ponernos en alerta son: incremento de la sed, orinar con frecuencia, mucha hambre, pérdida de peso sin motivo aparente, fatiga.

Ahora vamos a centrarnos en el abordaje nutricional de esta patología, que es lo que realmente nos atañe. En primer lugar, debemos tener claros cuales van a ser los objetivos a cumplir en estos pacientes; serán los siguientes: controlar los niveles de glucosa en sangre, mantener un peso adecuado, que la dieta aporte todos los nutrientes esenciales y evitar las complicaciones de la dieta. También es muy importante saber que estos objetivos son generales, pero que el plan de comida deberá ser adaptado a cada paciente, sus costumbres, gustos, aversiones, etc.

Las pautas a seguir serán las siguientes:

  • El aporte proteico va a depender de cada persona, de sus necesidades y actividad física.
  • Las grasas, deberán ser <10% en el caso de las saturadas y menor o igual al 10% en el caso de las poliinsaturadas; el colesterol, deberá ser inferior a 300 mg/día. Aún así, estos valores no son fijos y van a depender del peso y perfil lipídico del paciente .
  • En cuanto a los hidratos de carbono, uno de los puntos más importantes de este abordaje dietético, deben restringirse los azúcares simples; debemos aumentar la cantidad de fibra debido a que ralentiza la absorción de los hidratos.
  • Recomendable suprimir el alcohol (su ingesta no acompañada de la ingestión de otros alimentos en personas que tienen diabetes con tratamiento de insulina, puede producir una hipoglucemia).

A continuación, vamos a intentar desterrar diez de los mitos más importantes relacionados con esta enfermedad:

1. Personas obesas o con sobrepeso van a tener diabetes tipo II

El sobrepeso es un factor de riesgo a tener en cuenta, pero no el único. También debemos fijarnos en antecedentes familiares, raza y edad.

Hay personas con sobrepeso que no tienen diabetes tipo II y gente que tiene diabetes tipo II y normopeso.

2. Comer demasiados dulces causa diabetes

No es algo tan simple ya que, como sabemos, existe un tipo de diabetes en donde la genética tiene mayor peso que el estilo de vida.

3. La gente con diabetes debe comer alimentos especiales para diabéticos

No es necesario, una persona con diabetes debe seguir una dieta más o menos “normal” (entendiendo normal por una dieta saludable). La comida para diabéticos o dietética no ofrecería ningún beneficio en especial.

4. Si alguien tiene diabetes, solo puede comer pequeñas cantidades de alimentos con hidratos de carbono como pan, patatas, pasta…

Va a depender de cómo de controlada tenga la diabetes el paciente.

5. La diabetes solo afecta a personas de edad avanzada

Falso, afecta a todos los grupos de edad.

6. Un diabético nunca debe tomar azúcar o sus derivados

No estaría prohibido pero el consumo debería ser moderado y ocasional.

7. Un diabético puede comer miel

La miel contiene dextrosa y su metabolismo es muy similar al de la glucosa, por lo que debemos tomar las mismas precauciones.

8. Se puede comer gran cantidad de frutas menos plátanos y uvas

Las frutas deberán consumirse de forma controlada. En el caso de los plátanos y las uvas, pueden consumirse de forma moderada.

En una dieta bien planteada y adaptada a cada persona, el azúcar de la fruta no debería suponer mayor problema

9. La diabetes es contagiosa

No, de ningún modo.

10. Si usted tiene diabetes tipo II y su médico le dice que necesita empezar a usar insulina, significa que no se está cuidando correctamente

Falso, la diabetes tipo II suele ser una enfermedad progresiva, por lo que llega un punto en que nuestro cuerpo deja de fabricar insulina. En ese punto, los medicamentos que se venían suministrando, son insuficientes para mantener los niveles de glucosa.

Como conclusión, debemos destacar que un estilo de vida saludable es adecuado tanto para el tratamiento como para prevenir la aparición de esta patología.