La esclerósis múltiple es una enfermedad autoinmune e inflamatoria del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), caracterizada por la destrucción de las vainas de mielina que protegen una parte de las neuronas. La ciencia sugiere que tanto la genética como el ambiente contribuyen al desarrollo de la enfermedad, así que se puede transmitir de forma hereditaria, pero interviene el entrono en el que vivimos para determinar si se padece o no la enfermedad. Las pacientes suelen ser en su mayoría mujeres jóvenes y los síntomas suelen aparecer en cuanto empieza la edad reproductiva.

La comunicación neuronal es similar a la transmisión de una corriente eléctrica a través de una serie de cables. Estas señales viajan a través de las neuronas desde el cerebro, por la médula espinal y hasta su destino a través del sistema nervioso periférico. Como en los cables eléctricos, las neuronas necesitan estar aisladas para asegurar la transmisión de la señal exacta y a gran velocidad. Este aislamiento son las vainas de mielina (producidas por oligodendrocitos), sin ellas, la comunicación entre neuronas es casi imposible y el área desprotegida se encuentra susceptible a daños.

La destrucción de la mielina, en la esclerosis múltiple, se produce porque algunas células del sistema inmune entran al sistema nervioso central, la atacan y desgastan. Estas células pueden ser células T helper, linfocitos B o Macrófagos, todos células del sistema inmune que nos protegen contra los agentes externos. Además de la pérdida de mielina, mediada por el sistrema inmune, es la inflamación causada por las células que producen factores pro-inflamatorios o señales a través de mediadores químicos.

Al inicio de la enfermedad el recubrimiento de las neuronas se recupera, sin embargo, mientras la enfermedad progresa la recuperación se hace cada vez más dificil, provocando que los síntomas empeoren y los episodios o ataques sean cada vez más frecuentes.

El tratamiento, en la actualidad, se basa en inmunosupresores (reducen la función inmune) y medicamentos antiinflamatorios, en algunos casos intercambio plasmático para eliminar las células mediadoras de la inflamación y así más de diez (10) terapias diferentes, de acuerdo a la gravedad y la rṕidez del avance de la enfermedad.

La sensibilidad a ciertos alimentos, son importantes en el control de la enfermedad. Los anticuerpos del gluten (proteína encontrada en el trigo, cebada, centeno) son más comunes en pacientes con esclerosis múltiple. Además se ha comprobado que esta enfermedad es más prevalente, en lugares donde el consumo de gluten y lácteos son más elevados.

Cuando un paciente experimenta un ataque o episodio, o un aumento de l actividad de la enfermedad, el resultado de las interrupciones de las comunicaciones neuronales se pueden manifestar con un amplio espectro de síntomas, que afectan el proceso sensorial, locomoción y los procesos cognitivos (más del 40% de los pacientes). Entre ellos, los síntomas más comunes son:

  • Fatiga que va en aumento a lo largo del día
  • Sensacion de pesadez
  • Entumecimiento
  • Hormigeos en extremidades
  • Sensaciones electricas
  • Visión borrosa
  • Dolor en el globo ocular (los síntomas visuales afectan a más de un tercio de los pacientes)
  • Mareos
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Pérdida de control urinario e intestinal (en las fases más avanzadas)
  • Memoria
  • Razonamiento
  • Percepción espacial
  • Fluidez verbal

Tipos de Esclerósis Múltiple

Esclerósis múltiple con recaídas o remisiones (EMRR): Es el tipo más común ya que engloba al 80% de los pacientes diagnósticados. Se caracteriza por períodos de recaídas imprevisibles con síntomas antiguos o nuevos, durante días o meses, y la remisión total o parcial de los síntomas por un período de tiempo que puede variar entre meses y años.

Esclerósis múltiple benigna: Después de uno o dos episodios con recuperación completa, no produce discapacidad permanente.

Esclerósis múltiple progresiva secundaria: En el inicio se comporta como una EMRR, pero luego se produce una incapacidad progresiva en el transcurso de la enfermedad.

Esclerósis múltiple progresiva primaria: Se caracteriza por la ausencia de episodios definidos, un comienzo lento, pero con un empeoramiento constante.

Alimentación para pacientes con Esclerósis Múltiple

La dieta ejerce una importante influencia en el metabolismo, ya que regula los procesos enzimáticos, hormonales y de comunicación celular. Por esta razón la alimentación ocupa un papel fundamental para la prevención y tratamiento paliativo de esta enfermedad y todas las relacionadas con un desgaste neuronal.

Estudios recientes indican la importancia que tiene el mantenimiento de una flora bacteriana intestinal (microbioma) saludable, para evitar los procesos inflamatorios y la reproducción de las células patógenas. Esto se logra con el consumo de alimentos fermentados, legumbres, verduras y hortalizas abundantes, además de la reducción del consumo de alimentos procesados, embutidos, encurtidos, productos que contengan glutamato monosódico, conservantes, colorantes y aditivos en general.

Desde las primeras investigaciones, se ha relacionado la esclerósis múltiple con un alto consumo de grasas saturadas de origen animal, mientras que existe una disminución en poblaciones consumidoras de acidos grasos poliinsaturados (pescados). Esto ocurre porque los omega 3 y 6 ayudan en la protección de las vainas de mielina. La disminución del consumo de azúcares simples también está relacionada con una recuperación de éstas. Por otra parte el aporte adecuado de vitamina D está relacionado con una mejora de síntomas como depresión, fatiga y descalcificación ósea y la vitamina A se relaciona con una disminución de la producción de células T helper patogénicas. Aunque siempre debemos tener en cuenta que las modificaciones en la dieta se deben hacer de acuerdo a las necesidades nutricionales de cada individuo.