Seguro que en algún momento de tu vida has hecho, por tu cuenta o con ayuda, algún tipo de dieta, yo la he hecho, y por eso sé las consecuencias que tienen. Algunas incluso te ayudan a perder peso, pero lo que nadie te dice es que si dejas de hacer esa dieta, ese peso vuelve, y la mayoría de las veces en mayor cantidad del que perdiste.

Desde hace mucho la palabra “dieta” se utiliza para definir un menú especifico y medido que has de seguir para obtener un resultado, puede ser pérdida de peso, pero también para bajar el colesterol o triglicéridos, o para mejorar una condición patológica específica.

En Nutrición, la Dietoterapia se utiliza para ayudar a mejorar una situación patológica, son recomendaciones de alimentación según la condición de salud que tenga un paciente, que cubre necesidades o evita alimentos que pudieran interferir con su recuperación.

La definición de Dieta ya trae consigo la confusión, si buscamos en el diccionario, encontramos lo siguiente:

Dieta:

1.-control o regulación de la cantidad y tipo de alimentos que toma una persona o animal, generalmente con un fin específico

2.-conjunto de sustancias alimenticias que un ser vivo toma habitualmente

Sinónimo :Régimen

Tomando esto como referencia podemos decir que estar a dieta ¿solo se aplica cuando seguimos un patrón de alimentación por una condición de salud o es el nombre que recibe el conjunto de alimentos que tomamos diariamente?

Lo cierto es que ya nos hemos acostumbrado a utilizarla del primer modo, es un régimen alimenticio, que seguimos durante un período de tiempo determinado, todo para lograr un fin.

Pero, ¿realmente queremos estar a régimen? ¿Es posible que con un cambio de pautas alimentarias temporal logremos conseguir y mantener el peso o la salud? O es más lógico pensar que una dieta te dará (si acaso) una ¿satisfacción momentánea?

Lo cierto es que, gracias a la investigación, nos damos cuenta que las dietas para control de peso no funcionan como deberían, si logras perder peso lo recuperas al finalizar la dieta, lo que trae consigo más problemas de salud, ligados a los cambios de peso sucesivos, además, una vez que recuperas ese peso, es mucho más difícil de perder.

Por eso la mejor recomendación es cambiar tus hábitos de alimentación, esto quiere decir que no tendrás que hacer dietas, porque estarás comiendo de forma saludable, deliciosa y sin preocuparte de por los efectos nocivos de los excesos.

Generalmente, las dietas hacen protagonista un alimento considerado como saludable, y multiplican su consumo, de forma que se convierte en tu desayuno, comida y cena. Este tipo de recomendaciones están cargados de irresponsabilidad y de poco fundamento científico. Vivir una semana comiendo manzana, piña, un batido o lo que sea que promocione esta dieta va a traer varias consecuencias, entre ellas:

  • Cansancio y hastío hacia el alimento protagonista
  • Deficiencias nutricionales
  • En el caso de los batidos, problemas gastrointestinales o hepáticos
  • Efecto rebote, cuando “vuelves” a tus hábitos previos a hacer la dieta

La pérdida de peso que origina está directamente ligada a “pasar hambre” o a alimentarse con deficiencias, lo que a su vez provocará síntomas como:

  • Mareos
  • Dolores de cabeza
  • Debilidad
  • Estreñimiento

Por eso, para evitar una situación que puede afectar negativamente tu salud a largo plazo, para controlar tu peso o llegar a un peso saludable, lo mejor es establecer una serie de cambios que sean permanentes, cambios que se hagan una sola vez y se mantengan durante la vida, de esta forma alcanzarás el estado saludable que deseas sin temer a las consecuencias.