Los niños aprenden por imitación.

Si ven a los adultos comer saludable ellos también lo harán. Si ven a los mayores hacer deporte, ellos también querrán. Ese es el paso más importante para motivar a los niños.

Pero para motivarlos, a los niños es necesario implicarlos y que vean todo esto como un juego, que no lo vean como una obligación ó imposición.

La mejor manera de implicarlos en esos hábitos es hacerlo en familia: cocinar en familia, buscar juntos recetas en internet, etc. Hay cientos de recetas sanas y divertidas. Dejarles elegir los menús de la semana (saludables, eso sí) los motivará a comer sano. Ser parte de ello, los hace sentir importantes.

El deporte también hacerlo en familia: juegos populares (policías y ladrones, brilé, comba, etc.) queman calorías y es muy divertido, patinaje, senderismo, ciclismo. Y, ¿por qué no realizar una gymkana en familia?

¡Cuidado con lo de ofrecer la comida como un premio! Por ejemplo, por portarse bien o por hacer determinadas tareas en casa, verán ese postre o dulce como algo valioso y ese no es el mensaje que deseamos envíar. Es mucho mejor cambiar ese refuerzo por una recompensa que no esté relacionado con la comida.

La educación sería otro paso en esa motivación. Está bien explicarles, de acuerdo a cada edad, porqué es importante comer ciertos alimentos y porqué son buenos para su cuerpo y, también hacerles entender, que para el cuerpo no es bueno comer varias veces a la semana alimentos menos saludables (chucherías, chocolate, patatas fritas, etc.)

Por ejemplo: es fácil para un niño entender que, sí tomas mucho azúcar, los dientes se pueden estropear. Explicarles porque tomar grasas que contienen algunos alimentos hacen que sus músculos no crezcan sanos y fuertes. (No relacionar con “gordura” ni “obesidad”. Es algo que hay que tratar con cuidado para evitar posibles problemas de autoestima)

Por tanto la recta seria : imitación, implicación, educación y diversión!