La problemática de obesidad infantil, que estamos viviendo en el siglo XXI, está muy relacionada, en primer lugar, con la mala alimentación y se está demostrando, día a día, que los niños y adolescentes tienen más problemas de sobrepeso y obesidad. Por otro lado, hay que incluir, como causa, la vida sedentaria que tienen estos niños, pasando demasiadas horas ante el ordenador, consolas, móviles, etc.

Es nuestra responsabilidad promover un ritmo de vida más activo, para toda la población infantil y mejorar la actividad física de los niños y adolescentes con sobrepeso para que, progresivamente, se acostumbren a realizar más ejercicio físico, que influya en la disminución de los efectos de esta enfermedad cada vez más prevalente en nuestros días, como es la Obesidad Infantil.

A este respecto, es necesario advertir los efectos en el desarrollo de enfermedades, que podrían producirse en el futuro en personas que desde pequeños tienen sobrepeso u obesidad, a saber:

  • Diabetes

  • Problemas cardiovasculares

  • Cáncer

Por otro lado, vamos conociendo los avances científicos sobre las enfermedades provocadas por los malos hábitos diarios que tenemos en la actualidad. Los diferentes estudios nos muestran datos relevantes para ser conscientes de que la Obesidad Infantil, hay que verla como un riesgo, si queremos que nuestros niños crezcan lo mas sanos posibles.

Un estudio que ha elaborado AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) en el año 2015, denominado “ALADINO”, donde se analizan a 10.000 niños de 165 centros de todas las Comunidades Autónomas, mostraba que el exceso de peso y obesidad de la población infantil, había disminuido 3,2 puntos desde el año 2011 al 2015, pero la prevalencia de sobrepeso fue del 23,2% y de obesidad el 18,1%. En estos estudios, las Comunidades Autónomas que tienen el mayor porcentaje de obesidad infantil son, por este orden, Galicia, Asturias y Andalucía.

Esta reducción no es suficiente y tenemos que luchar poco a poco, para que vaya disminuyendo en los próximos años.

Otros estudios han demostrado los efectos de la obesidad sobre la función del corazón de los niños y adolescentes e indican un paralelismo con respecto a la edad adulta. Esta causa hay que darle importancia, ya que esas personas que son obesas de pequeñas pueden tener problemas cardíacos cuando sean adultas.

Es importante seguir las recomendaciones que nos muestran cada año organizaciones como la OMS (Organización Mundial de la Salud), utilizando esa información y así poder ayudar a nuestros niños a tener una vida más saludable:

“ Los niños y jóvenes deberían realizar actividad física consistente en juegos, deportes, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto familiar, la escuela o actividades comunitarias, para mejorar las funciones cardiorrespiratorias, musculares y óseas.”

Los puntos clave, que se debería tener en cuenta son:

Realizar ejercicio físico como mínimo 60 minutos al día de intensidad moderada y tratar, en la medida de lo posible superar esa duración, que producirá efectos más beneficiosos.

La actividad física que deberían realizar los niños y jóvenes, debería ser, en su mayor parte, de carácter aeróbico, moderada y de larga duración. Pero, a la vez, convendría incorporar un mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas para que refuercen, en particular, los músculos y huesos.

Conclusión

Una adecuada alimentación es fundamental para que los niños crezcan sanos y fuertes, y para prevenir los efectos adversos de estas enfermedades. Por otro lado, no podemos olvidarnos de mostrar que la actividad física debe ser practicada por los niños desde pequeños y mentalizarlos de su importancia. No solo en el ámbito familiar, también es fundamental que en el ámbito escolar se le de prioridad a la asignatura de educación física, que en la actualidad, muchas veces es la gran olvidada.

Realizar ejercicio físico, tener una alimentación saludable y descansar bien son los tres aspectos más importantes para tener un vida saludable, no sólo en la etapa adulta sino también en la infancia.