Una frase muy utilizada para vender tiempo, muy poco tiempo y muy poco esfuerzo para cambiar y deshacerte de esos kilos que tienes de más. Un eslogan publicitario que llama la atención de inmediato, pues vende una solución sin hacer prácticamente nada. Y nos lo creemos, creemos que a pesar de cualquier cosa que estemos haciendo mal, con muy poco esfuerzo y tiempo se le puede dar la vuelta. Esto nos lleva a pensar que es nuestra culpa, que perder peso es fácil y nos merecemos pagar por ese remedio, ya que no podemos hacerlo nosotros mismos.

Será la forma más antigua de vender, pero sigue resultando. A pesar de la cantidad de información fiable y bien documentada que podemos encontrar en la web, a través de blogs con fundamentos científicos y del sentido común, se sigue vendiendo el elixir de la juventud, y la continua práctica de este “atajo” para controlar un estado metabólico complicado, se está convirtiendo en un problema aún mayor, la adaptación metabólica a los regímenes y a las fluctuaciones de peso rápidas. Las consecuencias de estas prácticas, la vemos en consulta diariamente:

1.- El efecto rebote, a corto o largo plazo, lo que provoca un problema metabólico que con el tiempo es mucho más difícil de revertir.

2.- La creencia de que el control de peso es un proceso de “castigo” por el que tenemos que pasar obligatoriamente.

3.- El aumento de la creencia en Mitos alimentarios, que prolongan el problema.

4.- Los miedos a ciertos alimentos por el contenido en calorías, o la creencia de que al ingerirlos “aumentas de peso” sin más.

Estas creencias se acentúan cuando llega alguna temporada como el verano.

La profesión nutricional, muchas veces no se vincula directamente con la salud sino con la estética, la pérdida de peso como acción para sentirte mejor contigo mismo/a, para lucirte en verano o para que te quede la ropa. No estamos acostumbrados a asociar la nutrición con la salud, el alimentarse bien con estar saludables, el consumir alimentos como fuente de vitaminas y macronutrientes que te permitan tener una vida saludable. Esto es un error, y gracias a la evidencia científica plasmada en los cada vez más numerosos artículos científicos provenientes de estudios clínicos, meta análisis, etc, parte de la población a empezado a tomar conciencia de la importancia que tiene la alimentación en tu salud a largo y corto plazo.

A pesar de esta mejora en la información, aún encontramos quien hace “dieta” para el verano o peor aún, no cuida la alimentación en esta época porque eso equivaldría a dejar de disfrutar socialmente. Esto es un error muy grave, si cabe, más aún que ponerte a dieta sólo para las vacaciones.

Hacer que tu diversión y tu vida social dependan de la comida y la bebida es una de las situaciones más catastróficas en nutrición. Dejamos de comer para alimentarnos y lo hacemos porque está prohibido y tenemos que saciar esa necesidad antes de pensar en una dieta, a eso se ha reducido la vida social (en algunos casos). Ya no es compartir con los amigos, unas risas, conversaciones, dar un paseo, conocer un nuevo lugar y su cultura (la culinaria incluida), comemos y bebemos porque creemos que “eso” es hacer vida social, y relegamos nuestra salud para el después de … (añádase aquí fiesta, verano, semana santa, navidades, cumpleaños, y más).

Evita utilizar la comida para escapar o premiarte, úsala para mejorar tu salud, que es su propósito.

Alimentarte es su propósito, prevenir enfermedades, hacerte más fuerte, darte energía, no robártela. Nútrete y no te estreses, de esta forma podrás tener una vida saludable sin períodos de “castigo” o sacrificio para entrar en los estándares físicos que se exigen.