Cualquier conducta, en este caso, la alimentaria esta mediada por pensamientos y sentimientos de la persona. Estos pueden favorecer o, por el contrario, impedir llevar a cabo hábitos de conducta saludable, así como dificultar la motivación al cambio. La psicología en tratamiento de sobrepeso y obesidad, cubre una faceta importante del cambio de hábitos necesario, en algunos casos, para lograr los objetivos del paciente.

Por ello, es tan importante la figura del psicólogo en identificar y modificar pensamientos y creencias irracionales relacionadas con la comida, así como identificar y modificar aquellas emociones positivas y negativas asociadas a la conducta alimentaria, todo esto, permite alterar aquellas conductas alimentarias inadecuadas.

Así mismo, muchas de las conductas alimenticias se dan en situaciones específicas que se asocian a emociones positivas o negativas, por tanto, será necesario evitar aquellas situaciones que provoquen conductas alimenticios no saludables.

Algunas de las creencias erróneas relacionadas con el sobrepeso y alimentación saludable

  • Generalización “Hice varias veces dietas, pero ninguna me funciona”

  • Abstracción selectiva: “Ayer me salte la dieta, soy un fracaso, ya no valgo para realizar dietas”

  • Pensamiento dicótomico: “Jamás perderé peso “

  • Perfeccionismo: “ Si no sigo la dieta a rajatabla, no vale la pena hacerla”

  • Personalización: “Esa gente me mira porque como un trozo más de pizza”

  • Pensamiento supersticioso: “Cuando pierda peso, seré feliz”

  • Juicios concluyentes: “A mí la dieta no me funciona porque tengo un metabolismo lento”

  • Minimización: “ Aquella vez que hice dieta y perdí peso no fue gracias a mí, fue debido a las pastillas adelgazantes que tomaba”

  • Afirmaciones con “debería”: “Debería perder diez kilos en un mes”

  • Otras distorsiones cognitivas relacionadas con el peso: “ Si estoy más delgado, seré más feliz, la gente me querrá más, tendré pareja y amigos”

La motivación muchas veces también esta mediada por pensamientos de que adelgazar no requiere ningún esfuerzo, como si fuera “algo mágico” es algo mágico” en la cual no se quiere realizar cambios importantes, en relación con la alimentación y otro tipo de cambios( ejercicio físico). Es decir, es importante modificar en la persona que el cambio depende de ella, lo que se denomina motivación intrínseca o interna.

Las emociones van a influir de manera crucial en la conducta alimentaria, sobre todo en aquellos casos en que hay una existencia de atracones. Suelen definirse los atracones como una cantidad excesiva de comida que se ingiere en muy poco tiempo o pérdida subjetiva u objetiva del control de la ingesta.

La existencia de atracones, o la ingesta de comidas consideradas “ prohibidas” por la persona( chocolate, pizza, hamburguesas, dulces…) esta asociada a emociones tales como ansiedad, depresión, estrés, rabia, etc.

Habitualmente hay una secuencia aprendida de sentimientos, pensamientos y conductas que debemos interrumpir: “ Hoy fue un mal dia y me encuentro triste, voy a comer chocolate” y se asocia esa comida a alivio y disminución de ansiedad y estrés. Esas secuencias repetidas en el tiempo se convierten en hábitos e incluso algunos de ellos, se convierten en algo inconsciente, es decir, que no asociamos emoción o pensamiento con esa determinada comida.

Por tanto, el psicólogo debe identificar y ayudar a la persona a identificar estas emociones asociadas a la comida para poder intervenir sobre ellas.

Esa identificación requiere muchas veces de la utilización de autorregistro o de “diario emocionales” en los cuales se les pide al paciente que registre la situación donde se produzco la conducta alimentaria asociaciada a sentimientos y pensamientos asociados así como las respuestas emocionales después de la ingesta. Con todo esta información se trabajará en terapia.

Por tanto, las funciones del psicológo en el tratamiento de la obesidad y sobrepeso son las siguientes:

  • Identificar emociones y pensamientos asociados al acto de comer así como ayudar al paciente a identificarlos

  • Modificar hábitos alimentarios inadecuados

  • Alterar secuencias de pensamientos, sentimientos y situaciones que puedan estar influyendo en la conducta alimentarria

  • Aumentar la motivación cara al cambio de rutinas alimentarias y hábitos saludables

  • Enseñar estrategias para el control de ansiedad y estrés.

  • Intervenir sobre síntomas psicológicos asociados a la conducta alimentaria.