Es importante antes de comenzar un plan individualizado de pérdida de peso o recuperación de hábitos saludables, conocer la motivación para esa pérdida, pues esta va a estar relacionada con el éxito del plan.

Muchas veces los pacientes vienen a consulta teniendo en mente un peso inalcanzable, una talla o un peso de “cuando era jovencita/o” o creen que podrán tener un cuerpo como las” modelos”, cuando los cuerpos no tienen todos, la misma constitución. También presentan un desconocimiento de pautas en relación con pérdida de peso o relacionan pérdida de peso con perdida de kilos.

Todas estas expectativas erróneas van a dificultar esa motivación al cambio, por ello es preciso modificarlas, aportando información precisa sobre ellas, explicarles a los pacientes en qué va a consistir ese plan y motivarles para ese cambio de pautas (realización de ejercicio, principalmente) es imprescindible.

Por tanto, en las primeras entrevistas no solo se debe evaluar la motivación al cambio para modificar hábitos sino también descartar las expectativas irreales.

Por ejemplo, si la persona adquiere conciencia del problema, pero aún no toma decisiones respecto a él, puede ser útil exponer los riesgos de salud asociados a la obesidad y que anote en una lista de los problemas que le causan su situación actual. A partir de esto, puede realizar otra lista donde ponga los beneficios de reducir el sobrepeso.

Una parte importante de la motivación es que la persona tenga en cuenta que el proceso de pérdida de peso es un cambio de hábitos alimentarios y de conducta, y que es un proceso lento y gradual. Debe ser consciente que el proceso de cambio depende totalmente de él, no es un proceso “ milagroso”.

Por tanto, es importante para mantener esa motivación plantear unos objetivos claros y que los cambios sean pequeños y graduales. Por ejemplo, reducir centímetros,  x porcentaje de grasa en un mes, etc…

Esta planificación de todo el proceso de pérdida de peso nos va a permitir mantener la motivación alta en la adquisición de hábitos saludables.

Otra parte de la motivación al cambio es reconocer algunos pensamientos que los profesionales denominados “pensamientos automáticos negativos” son aquellos que surgen espontáneamente y son irracionales. Estos pensamientos debemos identificarlos y enfrentarlos pues pueden influir en el cambio de hábitos de alimentación y en su motivación. Algunos de ellos:

  • “Jamás voy a perder de peso”
  • “ No soy capaz de seguir la dieta que me dijo”
  • “ No vale la pena el esfuerzo porque volveré a engordar”

Estos pensamientos influyen negativamente en las emociones y en los sentimientos, por ello es importante, romper ese círculo vicioso a través de la terapia para que la persona sea capaz de superarlos y mejorar en la adquisición de hábitos saludables.