Creemos que el diagnóstico de los desórdenes alimentarios o trastornos de conducta alimentaria (TCA) están muy bien definidos, pero es un error, siguen siendo enfermedades muy difíciles de diagnosticar y peor aún, este diagnóstico puede cambiar entre los episodios que tenga el paciente. Actualmente este grupo de enfermedades se han diluido entre los comportamientos extremos para control de peso y el uso de la comida como vía de escape para la ansiedad, el estrés o la depresión. Precisamente por esto vemos un aumento en los pacientes con un inicio de TCA y sin embargo una disminución en su diagnóstico, gracias a la prevención y la corrección de la conducta en sus inicios. Pese a ello, cada día en consulta, vemos como la alimentación se ve deformada y utilizada como vía de escape emocional, creando un vínculo comida-emoción muy difícil de romper a través de solo cambios en la alimentación.

¿Que son los Trastornos de Conducta Alimentaria?

Los conocemos por muchos nombres pero al final son un grupo de enfermedades muy complejas porque están involucradas la parte emocional con la alimentación. Los tca son una lucha constante, cualquier situación puede llevar a un paciente a perder el control y compensar una necesidad emocional o un estrés crónico con el consumo en exceso o la privación total de alimentos. Son enfermedades muy diferentes entre si, pero pueden confundirse e incluso solaparse unas a otras, como se ha demostrado en estudios recientes.

El tratamiento debe enfocarse en varios puntos, el estado emocional, la activación del episodio, el manejo de las emociones durante un episodio, el sentimiento posterior y las actitudes compensatorias. Todo ello acompañado de la educación nutricional que será vital para cortar o impedir esa unión.

EMOCION <—> COMIDA

¿Qué situación emocional te lleva a tener un episodio de TCA?

Tristeza. Estrés. Ansiedad. Necesidad de control. Perfeccionismo.

Cualquiera de estas situaciones pueden provocar o acelerar un episodio de TCA, por ello es muy importante que aprendamos a manejar estos sentimientos. Debemos empezar por entender qué los provoca y encontrar una actividad reconfortante que nos dé el tiempo suficiente para recuperar el control de nuestras emociones, es lo que se llama Plan de Acción. En algunos casos puede ser caminar, salir del sitio que te ha provocado la disconformidad, tejer, pintar, escuchar música, en fin, cualquier actividad que te de una sensación de tranquilidad y te lleve a sentirte bien contigo misma, claro que esta actividad es diferente para cada persona.

Si no sabes cual es tu actividad reconfortante, o quieres empezar a diseñar tu Plan de acción, solo tienes que seguir unos sencillos pasos. Este plan consiste en describir como te sientes cuando comienza el impulso de comer, realizar una actividad que te distraiga, describir los sentimientos después de un tiempo especifico, y si lograste evitar el impulso o no, también es importante prestar atención en lo que crees que necesitas en ese momento. Al repetir esta prueba con diferentes actividades, puedes encontrar la que mejor se amolde a ti y la que evite el impulso. De esta forma conseguirás tener un plan de acción acorde a tus necesidades y que realmente funcione.

Trastornos de Conducta Alimentaria o Desórdenes Alimentarios

Sufrir un TCA es mucho más complejo que una adicción a la comida o una percepción errónea de nuestro cuerpo, es una lucha constante en un ambiente que, por un lado te vende comida basura y adictiva y por otro te exige un estado de belleza y perfección inalcanzables e irreales.
Es una lucha constante, una tensión perpetua para el paciente, que se siente solo en esa lucha interna y que ha aprendido a purgar sus miedos a través de la sensación y el vínculo emocional que ha creado con la comida, y las personas de su entorno, que en muchos casos no conocen las herramientas para ayudar al paciente.

Alimento no es Premio

Cuando usamos la excusa de “necesito comer X alimento/dulce/bebida, para sentirme mejor o porque me lo merezco” le estamos dando el poder emocional a la sensación que nos produce el comer ese alimento. Parece una acción inofensiva, pero lo cierto es que la reacción química que produce ese alimento en nuestro cerebro es importante y se queda grabada, de forma que realmente nos hace sentir mejor. Esa sensación de recompensa nos condiciona a tomar decisiones al momento de decidir lo que hacemos, compramos y consumimos, y la mayor desventaja es que pasamos a depender de él.

Salir de esa dependencia es un poco más complicado, no existe una fórmula mágica para quitarnos esa necesidad aprendida, tenemos que estar convencidos de que queremos cambiar ese hábito y dar pasos, pequeños pero firmes, para disminuir y finalmente eliminar la necesidad emocional de consumir un alimento.

Importancia de los tipos de alimentos

Los alimentos que consumes durante el día, pueden condicionar la necesidad de un atracón o del inicio de un impulso por comer un tipo de alimento (dulces, snacks, bebidas), evitar esa necesidad es uno de los pasos más importantes para salir de un TCA, evitar los picos muy elevados y abruptos de insulina, puede ayudarte a tener menos atracones o impulsos por comer durante el día.

La saciedad es una sensación que puedes recuperar, prestando atención al proceso de alimentación, comer sin distracciones, masticar adecuadamente , comer con tranquilidad, platos compuestos en su mayoría por alimentos vegetales y mínimamente procesados, son algunas de las pautas más importantes para evitar bajones de insulina que te provoquen hambre repentina.

Por ello recuperar los hábitos alimentarios es de vital importancia, pero también lo es eliminar esa dependencia emocional ligada a los alimentos. Para ello, entender las funciones de los alimentos es importante y saber como actúan las sustancias que consumimos en nuestras señales neurológicas.